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El vocablo dado proviene del Latín datum, (algo)
dado o jugado.
Los dados se consideran derivados de la taba (nombre
vulgar del astrágalo de los mamíferos)
y de origen asiático. En el texto épico-religioso
hindú Mahabhárata aparecen menciones
del juego de dados.
Fueron también muy usados en Grecia y Roma,
como consta por algunas pinturas de vasijas y por
los objetos mismos frecuentemente hallados en excavaciones.
En Roma se llamaban álea (como dijo Julio César
al cruzar el Rubicón: Alea jacta est: el
dado tirado está o «La suerte está
echada». De álea proviene aleatorio,
al azar
Aunque generalmente se hacían de marfil o hueso,
se encuentran varios de ágata, bronce y vidrio
y no faltan algunos fraudulentos que tienen o han
tenido relleno de plomo en uno de sus lados. Los romanos
designaban todas estas piezas con el nombre de téseras
de juego (tésserae lusóriae) pero también
llamaban téseras a los billetes de entradas
para los teatros y las diferentes clases de bonos
y medallas de premios que solían hacerse de
metal, marfil o hueso con figuras grabadas.
Fuente
: Wikipedia
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